martes, 25 de noviembre de 2014
espantado en el bloqueo mental perdido entre tanta confusion
Espantado en el bloqueo mental, perdido entre tanta confusión. El azote informativo colapsa nuestras neuronas y nos expone a cuerpo al devenir de la historia. Una capa sucia de moralina es vertida desde las capas altas del poder. El tejemaneje es propio de dictaduras duras. Aquí no. Son demócratas de toda la vida, gentes campechanas, prestidigitadores de las palabras y los gestos, no dan puntada sin hilo. Conocedores como son del desamparo social existente, sabedores de la poca capacidad crítica de la población, de la escasa o nula habilidad para gestionar las emociones. Miedo. Un miedo terrible que inoculan con herramientas diversas. Hoy te juzgan por apología del terrorismo, por exponer en las redes sociales tu amargura de limón, por manifestar una justa rabia. Miedo. A perderlo todo, a que se te cierren las puertas, a que se te niegue el pan y la sal. Vulnerables, terriblemente susceptibles. Expuestos a la brasa del poder. Un poder omnímodo, un poder canalla, que administra su dosis con guante de seda. Unos tecnócratas ufanos y altaneros que con displicencia despachan nuestros argumentos, nuestra justa causa, se nos ríen en la cara, menosprecian nuestros argumentos, ni los consideran. Ahí están, rotos y en el fondo de la papelera. Sus yates y sus jacuzzis son intocables, son parte de los mínimos, de las rayas rojas que no se pueden traspasar, asuntos innegociables. En los despachos de estos déspotas se trafica con carne humana, con dolor, con sangre y con desprecio. Eso sí, a las doce hacen un alto para tomar un lunch, y quizá para asistir a alguna celebración cristiana que les ponga el alma a punto de nieve. Ceremonia de la confusión. A Dios rogando y con el mazo dando. Lo obvio ya no lo es tanto. Tragamos sapos a diario, ruedas de molino para comulgar a diario, mentiras vestidas de verdades a diario. Tocomocho perpetuo. Nada es cierto, todo está podrido. Imposible revertir el status quo, imposible cambiar ni un ápice el orden establecido. Los ricos en sus poltronas, en sus consejos de administración, en sus jacuzzis, gobernando, dirigiendo, metiendo miedo, moviendo fichas y cambiando las que consideren oportunas. Misas diarias, confusión extrema. Dolor que de pertinaz y constante se transforma en calvario perpetuo. La historia apuñalada, el futuro entristecido. Revertir la historia. Razón y revolución.
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