jueves, 2 de agosto de 2007
tiempo de verano
...cuando las chicharras producen la banda sonora original de nuestros secarrales, el sol ofende con su virulencia y el tedio invade las largas sobremesas estivales, es cuando el cerebro está más blando y cuando la perspectiva de la realidad se distorsiona. Hoy miraba las nuevas obras de mi pueblo, las nuevas construcciones y no pude menos de sentir resquemor e incertidumbre. Esos mamotretos de cemento que hoy son simbolo de riqueza y prosperidad, los veo mañana siendo los iconos del nuevo mundo...un mundo feo en lineas generales, demasiado funcional, demasiado materialista, zafio hasta decir basta...como poder comparar esos adosados inmundos por muchos metros cuadrados que les hayan puesto y muchas plazas de garaje, con la majestad de una vetusta casa de piedra con su blasón en la fachada?...el verano nos trae la sensatez de la inacción, del hecho de estar bajo mínimos, con los ojos muy abiertos y las piernas muy débiles, con el cerebro reblandecido por el calor, pero con la seguridad de que esos vientos de modernidad que parecen tan beneficiosos, son solo un bluf artificial que nos pondrá en nuestro sitio cuando se vuelva contra nosotros, pues no es ni natural, ni equilibrado ni obedece a una necesidad humana, sino más bien a la locura de los seres humanos que hoy se creen faraones...pero en vez de hacer pirámides para la posteridad, hacen bazofias de cemento que serán la verguenza de generaciones futuras.
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