lunes, 6 de agosto de 2007

tiempo de verano(3)

...el día amaneció nublado, pesado, plomizo. El calor era húmedo y la tormenta parecía inminente, pero no terminaba de descargar y con la bicicleta me adentré en los caminos rurales que parten las tierras de labor, por las carreteras locales que comunican pedanías y casas, y me detuve varias ocasiones para comprobar el sonido del silencio absoluto, parece mentira pero en medio de el secarral de agosto un ciruelo solitario servía de avituallamiento con sus dulces frutos, más adelante era un manzano el que me aprovisionaba y la higuera y el cerezo...y mientras discurria mi paseo por esas tierras pensaba en los millones de seres humanos que se apiñan en las ciudades, y yo en medio de la nada y del todo, escuchando el viento que ahora se levantaba para refrescar la tarde, y la soledad más absoluta me llenaba de placer...y despues de mucho pedalear llegar a San Jorge, pueblo pequeño, tranquilidad absoluta, entro en el bar me pido un botellin de cerveza y en la plaza del pueblo la degusto como si fuese nectar de los dioses...bueno se está haciendo de noche y todavía me queda trecho para llegar a casa, sin duda esta noche va a llover y se va a dormir fetén.

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