domingo, 13 de febrero de 2011

Abanico que no hay viento

Abanico que no hay viento, y por eso no tenemos, más aire que el saturado, saturado por el viento, caliente como las brasas que acompañan el infierno, que vivimos soportando, ese calor sobre el cuerpo, y nada nos deja sentir, que el frío ya no es un sueño, sino una quimera lejana, el verano está contento.

Agazapado y sumiso, en la sombra de la parra, sin mover un solo hueso para llamar a la calma, para que el sueño acompañe, el canto de la chicharra, abanico que no hay viento el sudor baña mi espalda, y respiro despacito y me mezo en siesta larga.

Abanico que no hay viento, ni frescor que lo acompaña, aire mudo y quieto al tiempo, impregnado de sombra larga, necesaria, insuficiente, para calmar tu arrogancia, esperando la fresca noche, necesaria como el agua.

Abanico que no hay viento, hojas quietas en suspenso,esperando su momento, que no es otro que el invierno, de momento quietas todas, agazapadas y mudas interceptando el fuego, proyectando sombra pura, poca cosa en este infierno.

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