Es la sabia adormecida, es la brújula desorientada, el vendaval que se cuela por doquier en mi ventana, me estremece y me aturulla, me envuelve y me esparrama, por las venas de mi ser, un calor que se apresura, a golpear firmemente , por las piedras de tu alma, degollado en la bazofia, me detesta tu llamada, a otra hora maldecida, a otra hora ya pasada, como el bingo que no toca, como la moto que no arranca, cierra lo que abras, abre lo que cierres, no molestes, no consiento, tus molestias en mi cama, en mi vientre maldecido, por las injusticias pasadas, que tu ni pinchas ni cortas, ni coges la que te atrapa, en un lugar que ya tienes para ver lo que adoleces, lo que sin querer me atrapa, me deja muerto y sin vida, con el dolor, con la miel en la garganta, no quiero mas que tenerte, pero tenerte en mi casa, para que mandes mi rumbo, para que dirijas mi alma, no quisiera enloquecer por tu ausencia denostada, ni pensarlo, yo primero moriré en esta casa, nada mas que amor eterno, es lo que espero en esta llama, en este calor que me arrulla, en este frío que me atasca, que me deja sin resuello, sin pestañear las gracias.
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