jueves, 12 de enero de 2012

Historias de la crisis 2

No vendo una escoba...estoy acojonado. Aquí hay algo que no encaja. No entra nadie a hacer nada, ni siquiera a preguntar, no te cuento ya a gestionar algo...hace días que no tenemos a dos personas en el chiringuito a la vez, y el caso es que yo sigo aquí, y nos siguen pagando, pero la verdad, tiene una pinta fatal. Está todo mal, muy mal, no hay nada de movimiento económico. Los bares vacíos, las tiendas vacías, parece un domingo de semana santa, y es lunes de finales de septiembre. Todo apunta a la debacle, al ostracismo perpetuo, al fin de etapa. Hay veces que casi lo que dan ganas es que pete todo, que se vaya a la mierda, que pase lo que tenga que pasar, por que esta angustia, esta espera desasosegante empieza a quemar por dentro. Estar en este estado de incertidumbre produce una zozobra y un  comecome que no es nada beneficioso para nada, algo tiene que pasar, algo debe pasar, esto no tiene buena pinta. Este silencio me produce un nudo en la garganta. La radio no deja de vomitar catástrofes y debacles, y la verdad, lo mejor es que pase lo que tenga que pasar, que se hunda lo que se tenga que hundir, por que esto de estar esperando el fin del mundo todos los días no es vida, no se puede estar todo el rato amenazado, en alerta, esperando a que nos lluevan piedras. Llega un momento en que los nervios te pierden, dejas de pensar, tan solo estás en ascuas, en guardia, sabiendo que te van a dar una hostia, pero no sabes cuando, ni por donde, pero sabes que te va a caer, con lo cual, lo mejor es que nos la den ya, que nos peguen la hostia que nos tienen asegurada, y así cuanto antes nos sacudan el golpe, antes pondremos el bistec en el ojo, antes empezaremos a curarnos. 

No hay comentarios: