jueves, 12 de enero de 2012
Te fuiste como se fue la primavera
Te fuiste como se fue la primavera, poco a poco, casi sin darme cuenta, te evaporaste en la temporalidad, en el absurdo discurso cada vez más tenue, mas dilatado en el tiempo, menos insistente, más silencioso, más pausado, cuando quise recordar ya no se escuchaba nada, ya no estabas a mi lado, sin apenas percibir el susurro de tu voz, una mañana cálida de julio, mis sábanas estaban estiradas y lisas como si no se hubiesen utilizado, no se utilizaron, y yo apenas me di cuenta, fue un proceso lento, pausado, pero constante y dilatado en el tiempo, y así fue que una mañana de julio definitiva y total, ya no quedaba huella, no existía el rastro, ni un ápice de tu presencia, tan solo un leve aroma a tu ausencia, y así quedé, sentado en la silla de enea de la cocina, mirando por la ventana, con la mirada perdida en un futuro incierto y hostil, una mañana de julio todo se desvaneció, pero la caída había comenzado tiempo atrás, no se exactamente cuanto tiempo atrás, ahora lo pienso y quizá empezaste a ausentarte y yo no me daba cuenta, absorto en mi ego, sin percibir que tus silencios se agudizaban, que tus ausencias eran mayores, que nuestras miradas no se cruzaban, y ahora que lo pienso, me doy cuenta de que todos los días dabas un paso, todos los días te ibas un poco, y es ahora, esta mañana de julio cuando me miro en el espejo y el reflejo que escupe no es más que el rostro solitario de alguien que no pudo ver las evidencias que se le mostraban y que dejó al azar la resolución de una relación, que ya no era tal, si no el sueño, el recuerdo de otros tiempos, de otras vidas vividas, tiempo atrás, tan atrás que ya no sabría decir cuanto. Ahora sentado en esta silla, mirando por la ventana, intento buscar en el horizonte cuando empezaste a hacer las maletas, cuando empezaste a preparar el viaje de salida de mi vida, y no logro recordar, no veo con claridad el momento en que la felicidad, si es que la hubo, se torno en desasosiego, y de ahí angustia, y deseo de huir, de escapar, de salir pitando de esa vida que llevabas. Ahora todo pasó, y es en esta mañana de julio, cuando el sol empieza a castigar, cuando ya no puedo por menos que dudar de tu existencia. Necesito saber que fui para ti, que lugar ocupaba en tu vida, saber si hubo algo de verdad, o si todo fue un simulacro, un ensayo general de algo que no existió en verdad. ¿Me quisiste? ¿ Por qué estuviste tantos años a mi lado? Y ese silencio, esas miradas perdidas, ese extraño ser que habitas, que ya no reconozco, que apenas es un recuerdo de lo que fue, de lo que fuiste, y mientras sigo cavilando frente a la ventana, en esta mañana de julio, que debería ser luminosa y radiante, y sin embargo para mí es como una noche cerrada y fría, no entiendo, es como si la amnesia se hubiese instalado en mi vida. Me encuentro confuso, sin saber a que atenerme, por donde reconstruir la vida, que hacer para olvidar, para domeñar este futuro que se atisba incierto. Necesito una seguridad, un lugar común, algo a lo que agarrarme para poder seguir flotando, alguna ilusión para poder levantarme todas las mañanas que me queden sin tener que pasar por el trauma de tu recuerdo ausente, de tu presencia distante. Necesito olvidarte y sin embargo no lo consigo. Me encuentro hueco, vacío y desarmado, sin estímulo para olvidarte, sin proyecto que desarrollar, hastiado y mortecino. Y esta nota definitiva, cruel, a modo de liquidación, de finiquito, oficializas el adiós , me dices que te vas, ¿no te habías ido ya? Me cuentas que ya no me quieres ¿me quisiste alguna vez? agradeces mi paciencia, mi compresión, me tiras unas cuantas flores para que no me derrumbe, te flagelas un poco para mostrar lo doloroso que es también para ti esta separación, pero yo no te creo, entre líneas se ve claramente que te quitas un peso de encima, que estás radiante y jubilosa, deseando empezar esa vida nueva que te espera fuera de la tristeza de esta casa que ahora es la mortaja en la que me encuentro. No tengo la certeza, pero me pitan los oídos, parece evidente que tu tienes un proyecto, parece ser que tienes otra compañía, quizá alguien que también te quiera como yo, no creo que más, quizá alguien que te haga reír, que te produzca tranquilidad y seguridad y sobre todo que te haga feliz.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario