martes, 22 de diciembre de 2015
capital fino filipino
El problema de la disyuntiva entre el capital fino y sutil y el comunismo grueso es el estético. Uno tiene la apariencia de democracia, el otro la certeza de dictatorial. Una vez superado este escollo estético lo que queda, tras rascar esa fina capa de barniz es todo lo contrario. El aparente sistema liberal, neoconservador y democrático esconde en sus adentros el fuego de las dictaduras más pétreas, su guante de seda hiere en profundidad. Te desarma en tus adentros y gradualmente te hace empatizar con él. Pronto no verás otra alternativa y el final del cuento es que te quedas sin nada. Ni siquiera con la razón de una justicia que te es negada. Estás al margen. Debes.
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