lunes, 28 de abril de 2014

afuera hace frío

Afuera hace frío, pero un señor con corbata dice que el calor es espantoso. La gente se muere de hambre y un señor con corbata dice que sobran alimentos. Todo es negro pero para el de la corbata es blanco, y si el de la corbata dice que es blanco, es que es blanco te pongas como te pongas. Donde tú ves amargura él ve alegría, donde tú miseria, él riqueza. Su mensaje es grabado y difundido por doquier, te llamará antidemócrata y nazi, tú que eres todo lo contrario, te llamará acosador y fascista, él que no es otra cosa, pero como sale en la televisión cien veces al día pues al final tanto mentir, tanto decir, pues algo queda…La ceremonia de la confusión es parte del desaguisado público al que asistimos impertérritos sin saber muy bien por donde hincarle el diente. Si haces porque haces, si no haces porque no haces. Enredan, lían, sonríen y se muestran pletóricos y ufanos en su mediocridad. De un país de papanatas no se puede esperar mucho más, unos mandatarios a tono con el gris marengo que proyecta la sociedad a la que sirven/torturan. España dejó de ser soberana, probablemente hace mucho tiempo, pero es en estos tiempos revueltos que nos ocupan cuando el verdadero rostro de la humillación y la servidumbre se nota más.  Dejamos de ser un país nación, para convertirnos en una tienda franquicia de los alemanes con muchas posibilidades de ser vendida por cese de negocio. Pero la bandera rojigualda ondea portentosa para dilatar nuestras pupilas y hacernos sentir patriotas al menos en el barniz que recubre nuestra ajada piel maltratada por el espanto que nos circunda. Bochornosa diarrea de mentiras percuten una y mil veces sobre nuestro ajado rostro volviéndolo ya insensible al espanto.

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