lunes, 28 de abril de 2014
multitud de sombras acechan
Multitud de sombras acechan. Enjambres humanos esperan su momento. Los poderosos diseñan el mundo a su imagen y semejanza, colocan corazones y manipulan sentimientos, organizan vidas y trastocan sueños. Amontonan gentes, nos arrumban a su antojo como si fuésemos materiales de construcción inertes. Las multitudes como los gusanos, se mueven. Aparentemente todo está bajo control. Los dueños de todo parten el bacalao como les viene en gana y no atisban ni por asomo la posibilidad de que los gusanos se rebelen, de vez en cuando les echan forraje y así les mantienen. El pienso que echan cada vez es de peor calidad, los millonarios todopoderosos aburridos e indolentes relajan sus costumbres y empiezan a engordar más de la cuenta, descuidan hábitos y bostezan tediosos desde sus urnas de cristal, desde sus yates, desde sus resorts de luxe, desde su atalaya. La multitud se revuelve sobre sí misma, la temperatura sube por momentos, los magnates ni lo notan, es tanta la capa de oro que les separa que permanecen aislados a ese bullir de la masa hacinada. El último chusco de pan arrojado con desgana sobre la famélica legión desata la tormenta. Los potentados se reúnen de urgencia y trazan las líneas maestras de actuación. A modo de antibiótico contra la infección social deciden aplicar compresas de policía. Legislan atropelladamente para estigmatizar, para criminalizar y meter miedo. Tarde. La fiebre es alta y no deja pensar, La lava se esparce por todas partes…la infección llega a las puertas de la urna de cristal, de la pared de oro…ya están aquí. Ahora el ruido es ensordecedor, el caos se acentúa, la confusión es patente. Los poderosos, los omnipotentes dueños de todo están perdiendo el control de la situación. Un enjambre humano golpea con fuerza los andamios de oro. Legislan a marchas forzadas, la televisión no deja de dar consignas y llamar a la calma a la población. La policía no da abasto, el tumulto es considerable. Los cimientos de toda esta gran mentira empiezan a cimbrearse y a crujir. Los acontecimientos se precipitan. Helicópteros sobrevuelan la ciudad entre nubes de humo. Gentes corriendo sin sentido, de un sitio a otro, atribuladas, erráticas, asustadas. Escaparates rotos. Pillaje. La situación se escapa de las manos. Empieza a llover.
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