lunes, 28 de abril de 2014

el pufo era evidente

El pufo era evidente,  y sin embargo no queríamos verlo. La quita era descomunal, muchos se hicieron pobres de la noche a la mañana. Otros perdieron la cabeza. Al asomarme por la ventana de la habitación vi la columna de humo que ascendía desde unos contenedores atravesados en medio de la calle. Un golpe terrible se escuchó desde el principio de la calle, eran ruidos metálicos y estruendo de cristales rotos. Gritos y sirenas. La confusión atenazaba a muchos, otros se volvieron locos. Las entidades bancarias comenzaron a ser objeto de desahogo para las masas enfervorecidas y furiosas. Miedo. Atascos en las salidas de la ciudad. El aeropuerto colapsado. Muchos intentaban escapar con divisas hacia el extranjero…yo apostado con mi Kalasnikov iba tumbando insignes banqueros, políticos  e inversores que intentaban huir.

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