martes, 23 de agosto de 2011

el agua canaliza muy bien

El agua canaliza muy bien, el cuarzo encima de la mesa, música étnica oriental tranquila, la habitación perfumada de inciensos, mucho Feng-shui, mucha bola de cristal y toda la magia esotérica que seas capaz de transmitir. Así mismo buscar el momento estelar propicio, que la luna esté en la fase adecuada y que todos los karmas estén en paz. Buscado y encontrado ese momento mágico proceder con suma concentración y con toda la energía imponiendo las manos de la manera más sutil posible. ¿Las facturas van con o sin IVA? Dependiendo de si van o no con IVA así la curación será una u otra. Y en esas estamos. Ommm para empezar, el incienso te abotarga, te adormece, la penumbra de velas, la cadencia de la respiración, esas manos impuestas quirománticamente sobre las carencias profundas que te impulsan a ser analizado y procesado en la catarsis total. Visiones de otros mundos, lugares ignotos, auras mágicas que te producen somnolencia y paz interior, debe ser el olor agreste a sándalo, quizá esa luz mortecina, el tono monótono con que te machacan el mantra en tu oído saturado de monsergas del más allá. ¿Va a pagar en metálico o con tarjeta de crédito? Y vuelta al reiki, a punto de levitar, a un paso de la cosmogonía del estado de perfección. Mientras tus pupilas se dilatan en la visión de la estatua dorada de Buda, la cartera se te va aflojando y cuando quieras recordar estará tan vacía como el espectro que te acompaña. Te reencarnas una y mil veces antes de pasar por caja, pero el final beatífico te lleva en volandas y  tanta paz espiritual te deja exhausto y con las patas muy blandas, como anestesiado. Estas en la gloria y ya nada lo puede detener

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