martes, 23 de agosto de 2011

estabulado en la pobreza

Estabulado en la pobreza más atroz, donde se pierde el sentido del dolor, allá donde la persona se desdobla en animal y el gesto torvo y astillado permanece por más tiempo. En ese instante donde el reflejo del espejo escupe una imagen desoladora e irreconocible, un espectro vagabundo, un ser abyecto y miserable, abandonado a su suerte y coqueteando con las ratas. Todo tiene un proceso, un devenir, un curso. Desde que te peinas a raya, te perfumas con profusión, te acicalas como una novia, te maqueas como un maniquí, hasta que te ves en esa circunstancia anormal de la vida en que no te reconoces como humano y la mugre y el hedor se atrincheran en tu cuerpo, pasa tiempo, pero es un día, un instante, un segundo en el cual pasas de ser un humano a ser un animal. Esa fina línea temporal que separa la humanidad de la animalidad ocurre en un instante, en un segundo. Aquel día de marzo, Jaime Areces, exconsejero del grupo de inversión Acept. company , pasaba de ser un ser humano a ser una piltrafa humana o un animal sin gesto. Se contemplaba delante del espejo en medio de un estercolero. Un pedazo de cristal reflectante que sin embargo dejó impávido e indolente a Jaime Areces. Se miró, se observó concienzudamente, pero no se pensó...no le pasaba ningún pensamiento por la cabeza, tan solo se veía y no se reconocía. Caminaba por instinto, se procuraba la vida por instinto, vivía por instinto. Dejó de llorar tiempo atrás, de cuidarse, dejó de reir, dejó de hablar, dejó que su barba creciera, que su ropa se ensuciase, abandonó su suerte, su familia, su hogar, su circunstancia.
    La familia lo buscó durante mucho tiempo de manera intensa. Salió su foto en televisión, en las marquesinas de los autobuses, en las puertas de los supermercados, en las farolas de la ciudad se veía su cara y una llamada suplicante, un número de teléfono y la promesa de una fuerte recompensa a quien encontrase o supiese algo del paradero de Jaime Areces. Se recibieron multitud de llamadas, todas ellas falsas o equivocadas

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