martes, 23 de agosto de 2011

nos despabilan las torturas por venir

Nos despabilan las torturas por venir, nos dejan atónitos y sin aliento tantas injusticias apelmazadas en este corto espacio de la historia. El poder tan poderoso, tan lleno de herramientas tan diversas, desde las más sutiles hasta las mas atroces y burdas. Según el momento y la circunstancia se emplea una u otra. Por todas partes llueven piedras. Las mañanas de un tiempo a esta parte solo vomitan por la radio la zozobra y el desaliento, la desesperanza, siempre la misma cantinela, estamos mal y estaremos peor. Las amenazas son constantes y múltiples. Los Estados como tales dejaron de funcionar hace tiempo, ahora mismo son comparsas de los mercados, que es lo mismo que decir que un ente abstracto y deshumanizado se ha instalado en las cúpulas y desde allí gobierna despóticamente a espaldas del interés general. Obedientes y sumisos, los Estados son caricaturas de ellos mismos. Ya no quedan grandes estadistas, esos que antaño criticábamos por omnipresentes y plenipotenciarios, hoy son echados de menos ante la avalancha de capitales privados más despersonalizados y sin duda más peligrosos para el ser humano. El poder de las grandes corporaciones financieras sin rostro pero despiadado, con la sensibilidad propia de una computadora siemens, es hoy en día nuestro jefe. La lógica de las contabilidades macrocapitalistas, frías y deshumanizadas, se muestran como el paradigma a seguir, el anatema al que todos debemos pleitesía y al que todos tememos y odiamos, pero sin embargo nos atornilla día a día y nos deja sin baza y sin opción. Hay que organizarse. Así reza el argumentario social, la necesidad de poner coto a tantos desmanes, la necesidad de reivindicar al ser humano por encima de las cifras y los datos. Necesidad de hacer historia, de parar la tropelía, el desatino mayúsculo que supone vivir supeditados a unas reglas dictadas desde las maniobras soeces de unas máquinas que rinden pleitesía al capital concentrado, a cuatro gatos. La inmensa mayoría se muestra vulnerable, entorpecida, amedrentada, pobre y sin opción. La razón dejó de servir, y se nos arroja el guante, se nos invita a finiquitar semejante estado de las cosas. Es preciso, es urgente, es necesario. Lamentablemente contamos con una sociedad dormida, anestesiada por los medios de comunicación, sufrimos el desamparo propio de la desorganización y la falta de poder efectivo. Estamos en entredicho a la hora de poner en práctica soluciones reales, no tenemos mecanismos eficaces para ello. Estamos desentrenados, nos ha pillado el toro por sorpresa y en plena fiesta de jauja, partimos de la desorientación y el desconocimiento y tenemos que llegar a conquistar el poder, la razón y la lógica, tenemos que llegar a construir un paisaje social público poderoso y una economía razonable, tenemos en resumidas cuentas que acabar con el capitalismo como sistema económico dominante, y debemos instaurar un nuevo modelo económico pensado y diseñado para las personas, para las mayorías, justo y razonable...pero estamos tan lejos.

No hay comentarios: