Es tan ancha la estulticia, la angostura no procede, entre recovecos y paramecios la postura del ligamento humano es si cabe mas dificultosa que la apatía que me produce tanta palabrería sin sentido. Y ahora en serio- ¿Dónde dices que dejaste el diccionario? Estoy leyendo palabras sin sentido-o no- y no atisbo el sentido del texto, de tal manera que precisaría un diccionario para buscar significados, y después ver si podemos desentrañar el sentido del texto. No es fácil a veces encontrar el significado de ciertas palabras, o por lo menos encontrar el sentido preciso: abyecto, por ejemplo, es una palabra dificultosa, fuerte, con personalidad y con un significado extraño cuando menos. Veamos la definición que nos da el diccionario. Bajo, vil, también humillante, despreciable. Cuanto horror en algunas palabras, cuanto insulto, cuanta miseria. Te llaman abyecto y te quedas con cara extraña, sin saber muy bien si te han insultado mucho o poco, aunque no te quede la mínima duda de que has sido insultado, está claro que no es un halago, para eso no necesitas diccionario. Si te llaman botarate, mamarracho, por poner el caso, pasa igual, es un insulto, pero no tan grave quizá como abyecto. Un mamarracho es despreciable por su descuido humano, por desliño, por dejadez, por tontería natural, como un botarate lo es por azares del destino, te conviertes en botarate, en un ser que va y viene, en una veleta que lleva el viento, pero no existe la maldad, la inquina que denota la abyección. Y sin embargo parece que te insultan más si te llaman botarate o mamarracho que si te llaman abyecto. Y sin embargo no es así, o no debería. En la mamarrachez o en la botaratez no hay tanta mala intención como en la abyección.
Pues eso me pasa a mi esta mañana. Me siento insultado por las circunstancias, pero no se si mucho o poco, no se si es más la sensación que tengo debido a mi susceptibilidad o es ciertamente un insulto en toda regla. Puse una cruz en si, cuando debí ponerla en no, pero el caso es que no fue un error sin más. Yo estuve leyendo concienzudamente el texto, estuve largo rato intentando descifrar que es lo que querían saber de mí, y sinceramente contesté si por que es lo que pensé que debía contestar. Pero claro, hay veces que contestas si, y en realidad lo que quieres decir es no, pero la pregunta es tan ambigua, tan poco clarificadora, que no sabes muy bien que es lo que debes contestar, esto es, si dices si igual estás diciendo que si que quieres que te quiten el dinero y no que si que quieres que te lo devuelvan. El lenguaje se vuelve en tu contra, y todo lo que parece una cosa acaba siendo otra. De tal manera que siento que la administración (local en este caso) hizo un truco de trilero con las palabras, me confundió-estoy seguro que aposta- y me puso un impreso delante de las narices, yo puse si, por que estaba convencido que al decir si, estaba favoreciendo mis intereses, y resultó que no, que no los favorecía, que para ello debía de haber puesto la cruz en el no. Y es que la pregunta se las traía. Era un silogismo complejo, con muchos sies y noes que embarullaban el sentido de la frase, y al final no sabías si afirmando negabas o viceversa, y ahora aquí estoy confundido, estafado, engañado y encima parece que lo he elegido yo. Por eso mi sensación de insultado, insultado si, para mi es un insulto a mi entendimiento, como si en esa mala arte administrativa buscasen la excelencia en la comprensión de un texto incomprensible o al menos confuso, y si no eres tan listo como para comprender el galimatías, pues te jodes, te quedas sin subvención, sin poder decir ni pío y con cara de gilipollas pues es lo que hay.
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