martes, 23 de agosto de 2011
melodrama salvaje
Melodrama salvaje, realidades imposibles, certezas superando ficciones. Cuando creías que todo lo habías visto surge el notición, el puñetazo en la cara para despertar de la ataraxia más profunda. Parece mentira pero no lo es, parece un relato literario pero es una crónica exacta de lo que acontece día si, día también. Truculentos asesinatos, barbaries imposibles, abyecciones terribles, angustias gigantescas proyectadas en la pantalla del televisor o en la escalera de tu casa. Guiones para novelones sádicos, argumentos de cine gore y mucha, mucha caspa. Los telediarios se han convertido en el nuevo arsenal de musas para los nuevos best seller. Un oficinista gris y desgarbado que jamás ha roto un plato degüella a su mujer y sus tres hijos con un hacha de leñador y luego se precipita desde la ventana de su vivienda muriendo en el acto. Un mamarracho que ocupa un alto cargo en un ministerio es detenido borracho cuando conducía su coche a más de ciento ochenta kilómetros por hora con una adolescente de 16 años a la que previamente había amordazado y violado. Y se quedan tan anchos, como si no pasase nada, como si esto fuese lo más normal del mundo, como una noticia más. Te las ponen entre alguna dimisión política sin trascendencia y unos datos banales de macroeconomía y pasan desapercibidas, como sucedidos del montón. Se intentan camuflar como noticias y en realidad son el termómetro de la temperatura social de una civilización. Después de tantos siglos de pulir la ética, de establecer códigos de conducta, de intentarlo todo con leyes, llamamientos a la cordura, derechos humanos...estamos al mismo nivel que los bárbaros de antaño, si no peor, por que peor se justifica esto, cuando fuera tienes un montón de pedagogos, psiquiatras, asistentes sociales, etc..Pero el postcapitalismo neo que tenemos produce estos monstruos, si no otros. El exceso material a nuestro alrededor, las enormes distancias económicas entre ricos y pobres y una sociedad hiperinformada-hiperdesinformada, comunicada en grado extremo genera esta nueva calaña sociológica que son los kitch sociales, los que se salen del renglón, seres y situaciones con las que no se contaba a priori, actitudes sorprendentes, personalidades con dobles vidas, que parecen integrados y que de repente nos sorprenden con alguna acción que se sale de madre. Aparentes y honradas amas de casa que de la noche a la mañana se convierten en execrables asesinas, infatigables trabajadores que pagan sus impuestos pero que destrozan la cabeza de sus novias un lunes por la tarde de agosto. Cuando creias que todo lo habías visto, o al menos leido, resulta que salta la sorpresa, surge el vendaval y la realidad nos desnuda.
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