viernes, 8 de febrero de 2013
acometer la obra
Acometer la obra, sumergirse en el denuedo cotidiano, respirar laboriosidad y no levantar la cabeza de la mesa de trabajo bajo ningún concepto, desaconsejando los descansos y obligándonos a un mayor esfuerzo por lograr mayores cotas de productividad que nos lleven al vacío. Así es, nos quieren convencer de que el sacrificio, la austeridad y el trabajo nos sacarán del hoyo, pero en esta orgía capitalista la receta no vale. El capitalismo no está diseñado para la austeridad, para el ahorro, muy al contrario, es un sistema golfo, derrochador, el capitalismo engorda y se hace fuerte cuanto más despilfarro y más gasto hay, se trata de consumir, de pulir bienes de consumo, de tirar y volver a comprar, es en ese medio donde el capitalismo crece, donde el sistema florece. La austeridad, el sacrificio, el trabajo constante y regular, todo esto tiene sentido en economías planificadas, hieráticas, posiblemente socialistas. Lo que no se puede es mezclar recetas, pues lo que ocurre es el caos. Y junto al caos, la injusticia, la insolidaridad, la perfidia, el despotismo malsano, pues lo que se pretende es adelgazar el gasto, quitar Estado, menos sanidad, menos educación, gastar poco, eso sí, se pretende que los señores de la pasta muevan ficha, y para ello tenerlos contentos, en un bálsamo social, en un lugar amable y sin trabas, donde puedan invertir sin riesgos, sin problemas, sin aportar mucho, para que así gasten/ganen más, para que lleguen donde el Estado no puede/no quiere. Se trata de empresarizarlo todo. Y para que los empresarios naden en aguas tranquilas el resto nos vemos obligados a remar contracorriente, a luchar en la precariedad, a ser austeros, pobres por decreto; y ese es el error: el capitalismo se mueve mal entre bolsillos vacíos. Por muchas facilidades que se dé a los señores de la pasta, éstos no van a hacer grandes negocios pues sus productos van a caducar en los almacenes puesto que nadie va a poder comprarlos, y es entonces cuando se produce la paradoja, cuando salta la alarma, cuando el capitalismo se colapsa. El capitalismo es muy vulnerable, es un sistema rancio, antiguo, ha cambiado poco en el fondo aunque mucho en las formas, pero en definitiva viene a ser el mismo de siempre, la eterna cuenta de la vieja: invertir A para obtener A más B, ni más ni menos, desde Adam Smith esto fue siempre igual, luego se inventaron capitales monopolistas, enredos financieros, etc…pero el meollo es el mismo, si no hay beneficio no hay negocio, no hay nada. Hacer capitalismo es fácil, lo difícil, lo que requiere inteligencia, recursos, imaginación, y mucha dosis de ingenio y otras cosas es crear un sistema económico que supere este sistema bobo y absurdo. Lo difícil es no crecer y no morir por ello, generar recursos para la población suficientes sin generar desigualdades atroces, lo complicado es compatibilizar ética con economía, lo imposible es este engendro que nos quieren vender, no asumen que el capitalismo está caducado, que está desquiciado, y mueren matando.
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