viernes, 8 de febrero de 2013

esa sombra que proyectas...

Esa sombra que proyectas ya me tapa, ya me anula, no me deja ni respirar, estás en todas partes, te veo por todos los rincones de mi piel, aturdes mi personalidad con tu presencia, me ninguneas, no me dejas mostrar mi verdadero rostro, no dejas que me expanda en mi ser. Organizas mi futuro igual que hiciste con mi pasado y machacas mi presente. Soy una prolongación de tu imperio, una nudo propiedad que atesoras en tu patrimonio, soy solo eso, un barco a la deriva, que tu capitaneas, que tu gobiernas con mano de hierro, con guante de seda, pero turbando mi ser. Cada gesto que promueves, cada indicio que tu promueves es un dictado para mi. Si pudieras salvar por un momento el tiempo que nos ata, si pudieras devolverme la libertad que nunca tuve o que no recuerdo. Soy un solar edificable, tu eres el constructor que urbanizas mi ser, a tu antojo, a tu capricho. Soy cosa, materia orgánica sin valor, sin voto, sin opinión. Arrumbado en tu cajón, en el estante de tus enseres, abandonado pero guardado, indisponible a otra vida que no sea la tuya. Pero no cedes, no delegas, no dejas. Tampoco cuidas, ni mimas, ni alimentas, solo te eriges en propietario, en dueño, en jefe de mi historia; con indolencia pero sin abandonar, gobiernas en mi, mandas sobre mi, disfrutas en tu poder, en tu jefatura, en tu omnímodo reino. Yo, arrodillado y sumiso contemplo la estampa con los ojos arrasados, implorando clemencia, esperando tu designio para atenerme a tus instintos. Me violas con tu cuerpo, pero también lo haces con tu alma. Inmisericorde, poderoso y visceral, un gesto de tu meñique determina mi ser, a él estoy rendido, esperando que tu designio sea benévolo y en ese trance me hayo, expectante, quieto, en silencio para no molestar, pausado para no crispar, ataviado de disgustos, perenne en la sombra de tu ser.

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