viernes, 8 de febrero de 2013
calma chicha en el parquet
Calma chicha en el parquet, un silencio atronador que es certeza del punto final. El bedel cierra y tira la llave al río. Standard & Pourds emitió su dictamen: Este terreno está baldío, hay que volver a labrarlo, abonarlo y esperar a que venga el terrateniente para sembrarlo si considera oportuno, de momento aquí no hay nada que hacer. La hucha se la llevaron a las Islas Caimán y allí permanecerá a buen recaudo, custodiada por un español de pro que erizado por el himno patrio se le escapará una lágrima mientras lo escucha, después se volverá a arrellanar en su tumbona, pedirá un daiquiri, suspirará y a otra cosa mariposa. Mientras el camarero escancia de la botella de alcohol caro en la copa del magnate, la televisión emite un himno militar trasnochado y enigmático, parece ser que sí, que esta vez si la guerra es una evidencia, los primeros tanques entran en la plaza. Pero el magnate, ajeno a tanta atrocidad solo ve las imágenes por televisión. El descansa plácidamente en su remanso de las Islas Caimán
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