viernes, 22 de febrero de 2013

te tengo en la cruz de la mirilla

Te tengo en la cruz de la mirilla. Podría disparar y quitarme un problema de encima y echarme otro. Voy a contar hasta diez y luego decidiré si aprieto el gatillo o no. No quiero precipitarme. Tengo razones para disparar y también tengo razones para no hacerlo. Matar siempre es desagradable, para que vamos a engañarnos. Por muy despreciable que seas, que lo eres, siempre es un acto terrible este de matar. Pero necesitamos que gente como tu desaparezcan. Es importante que los de tu calaña tengan miedo cerval para que cuando hagan las cosas se lo piensen dos veces. Es preciso que la justicia florezca, es vital que este sistema económico de un giro de ciento ochenta grados. Sé que con tu muerte no será suficiente para que esto ocurra, pero si valdrá como granito de arena para que las cosas tiendan hacia tan ansiado cambio. Sé que hay más de una pistola apuntando a seres viles y abyectos como tú. Imagino que ahora mismo todos los que estamos apuntando estemos dilucidando si merece la pena apretar el gatillo o no. Si no disparo será por mí, porque es duro convivir con una muerte que has causado, es complicado elegir en ciertas ocasiones. En cualquier caso, dispare o no, tu vida ya ha cambiado, nada volverá a ser para ti como era. Si hoy no te disparo, siempre te estaré apuntando, y cuando se está apuntando siempre, al final se acaba disparando, no falla.

No hay comentarios: