viernes, 8 de febrero de 2013

sonreia como siempre

Sonreía como siempre, el mundo se caía a cachos y ella radiante, rubia, y con esa sonrisa tallada perenne, el gesto bobalicón y la mirada perdida en un horizonte invisible. Glamurosa y pétrea, caminaba como una diosa antigua. Miraba a los lados para asegurarse de que la gente le miraba, y en efecto, la gente miraba y no daba crédito. Tanto miraba y tan altiva iba que hizo blanco perfecto, su barbilla señalando al frente y esa sonrisa blanca y falsa. El huevazo fue espectacular. Estalló estrepitosamente sobre la frente, y el gesto de incredulidad de la glamurosa dama contrastó con la reacción de la muchedumbre que como si de un pistoletazo de salida se tratase comenzó una lluvia de huevos, cáscaras de plátano, tomates…hasta arroz lanzaron con ahínco los más pequeños. Con gritos de “fuera, fuera” despidieron a la primera dama y la emplazaron para otra ocasión.    

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