viernes, 8 de febrero de 2013
había que levantar el pais
Había que levantar el país y para ello no tuve más remedio que comprarme un fusil y munición abundante. Aprovechando que soy invisible, me deslicé por las escaleras del congreso de los diputados. Cuando vi aparecer a Montoro no lo pude evitar, le descerrajé dos tiros a quemarropa en la entrepierna, a De Guindos lo atiné en la parte de atrás de la calva, y a Rajoy en la boca del estómago, por allí andaba la Cospedal, que se llevó un tiro en cada muslo y un tercero en el pecho izquierdo, en la desbandada general y en medio del desconcierto policial cambié mi posición, desde allí alcancé a Morenés y fíjate tu por donde tuve el honor de clavar un tiro a la diputada Fabra…que se joda, en la espalda…y otro en el culo, solo faltaba. Ya estaba caliente y vi como Gallardón se cobijaba detrás de un contenedor de basura, de poco le sirvió…lo atajé por la espalda y lo fusilé sin contemplaciones a la altura de la cintura media docenita de disparos. Ya más relajado me senté en un banco de la carrera de San Jerónimo y esperé unos instantes a ver como evolucionaban los acontecimientos. Sirenas de policía, ambulancias, gentes corriendo por las calles, un revuelo impresionante. Ahora iba a matar a la Botella y a la Esperanza Aguirre, así que me tuve que desplazar hasta sus despachos, pero como soy invisible no tuve obstáculo. A la alcaldesa la pegué fuego en la boca, le borré la sonrisa y la rematé con una ráfaga vertical y otra horizontal, una bonita cruz de plomo.
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