viernes, 8 de febrero de 2013

sin bandera

Sin banderas, sin atuendos que nos signifiquen, sin identidad premeditada, simplemente mostrarse  límpido y espurio, con la candidez que da la razón simple y llana. Expresar la ira con una beatífica sonrisa, evitar encontronazos violentos y argumentar pacíficamente el descontento ,comportarse de una manera que no se esperen, sorprender con la estrategia, confundir a estos sátrapas sin escrúpulos, y cuando los tengamos aturdidos y despistados sentarnos a esperar la respuesta. No la darán y entonces surgirá la unidad de acción, se mostrará la evidencia del error, el ocaso de un sistema caduco y vil. Del silencio surgirá el clamor. Cuanto más humanos nos mostremos ante esta jarca de pirañas más se mostrará su verdadero aspecto. Ellos esperan una respuesta violenta al horror que nos hacen pasar cotidianamente, esperan cocteles Molotov y lo que deberíamos tirar son rosas y claveles, nos esperan en el norte y deberíamos acudir al sur, se defienden con armas y nosotros deberíamos de atacar con golosinas. Soluciones nuevas para tiempos nuevos, inteligencia, talento, inspiración, reflexión y astucia. Contar hasta diez antes de actuar, analizar todas las situaciones posibles y ejecutar con eficacia y certeramente, pues no tendremos muchas más oportunidades si fallamos en la ejecución de las soluciones. Organizar el caos, perseverar en la razón como norte en el designio que nos espera, y poner en evidencia a los poderes fácticos ante el error clamoroso que los desnuda. Sumar siempre, evitar el conflicto y con la serenidad que da el sabernos ciertos y seguros avanzar en la consecución de los objetivos marcados que no son otros que los de conseguir un mundo acorde con nuestra especie, lograr la paz, el bienestar de los más posibles y erradicar la avaricia, el lucro excesivo, la rapiña y el vendaval capitalista que se lo lleva todo. Necesitamos estadistas nuevos, comprometidos, los mejores, sin tibiezas. Coherencia y acción, ética y decencia. Desenmascarar esta tropelía neoliberal, este sarcasmo bancario, este casino sin control y regenerarnos en la especie humana. Nuestra bandera será la educación, y esta será transparente, nos aglutinaremos como ciudadanos al unísono, en la misma dirección, con un objetivo claro y diáfano, vivir en paz, en un mundo justo y sostenible, sin mayores pretensiones. Evitaremos el derroche, condenaremos el lucro excesivo, combatiremos la especulación y el chantaje, primaremos la honradez, el trabajo decente y la austeridad razonable. Nuestra economía estará a nuestro servicio y no nosotros al servicio de la economía, será pues una herramienta para lograr los objetivos que como seres humanos nos marquemos y no un fin en si mismo.

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