viernes, 8 de febrero de 2013

por mis hijos

Por mis hijos, por esos pequeños locos bajitos, porque los miro y los veo crecer. Porque los quiero más que a mi vida, por ellos lucharé con denuedo, por ellos plantearé la batalla contra este imperio de los pocos. Mataré si es preciso, que nadie lo dude. No consentiré bajo ningún pretexto que intenten humillarlos; les educaré como a seres humanos y les educaré en valores éticos, en principios incuestionables básicos que nos definen como seres humanos, y cualquiera que intente aprovecharse de ellos en base a unas leyes maquiavélicas impuestas por neoliberales sin escrúpulos ha de saber que tienen un enemigo y que mis ojos inyectados de odio se clavarán en sus corazones y aún costándome la vida mi determinación y mi afán serán tan punzantes que probablemente acabará clavándose. Estos sátrapas, estos canallas sin escrúpulos están jugando con fuego. Nos están poniendo a prueba y acabarán quemándose como dos y dos son cuatro. Ahora, todavía, descansan y ríen sus mofas burdas, todavía se aprovechan de su privilegiada situación, aún se creen inmunes, ajenos a cualquier preocupación, lejos de cualquier conflicto, campan a sus anchas y nos machacan con sus leyes imposibles, con su poder financiero, su veneno atroz. Pero como todo en esta vida…cambia. No lo duden, llegará el día que no será por nosotros, será por ellos, por esos locos bajitos, que una fuerza descomunal surja de las masas oprimidas, explotadas y humilladas y les pasaremos la patata caliente, los dolores y las angustias a esta satrapía de criminales. Cuando les insuflemos el miedo como medicina a estos canallas, entonces la tortilla dará la vuelta y empezaremos a generar humanidad donde solo hay terror económico.

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