viernes, 8 de febrero de 2013

el gargajo en mitad de la frente

El gargajo en mitad de la frente fue el símbolo de rebeldía que más se significó en aquellos años locos de revueltas clandestinas y luchas en la calle. Pudo haber sido otro gesto mucho más violento, si en vez de un gargajo hubiera sido un plomo de bala o el estacazo de un palo de béisbol en el mismo lugar, pero fue un gargajo, un certero y humillante gargajo, lo que encumbró a Marcel y lo que hundió al escupido Ministro de Economía. Fue un gesto, una foto, una imagen. Se ve al loco Marcel retreparse entre la multitud y como con el rostro inyectado en sangre expresa su rabia, en un momento dado el ministro de economía pasa cerca de él, protegido por media docena de gorilas engominados y con gafas oscuras, pero un flanco queda abierto entre Marcel y el ministro, y se ve perfectamente en las imágenes como la puntería del manifestante es de una precisión digital. Un gargajo verde, espeso hace diana en el entrecejo del ministro. Las cámaras lo plasman y se regodean en el hecho. Se ve perfectamente la textura y tamaño del salivazo, se aprecia de forma diáfana el brillo húmedo del esputo, y la cara de contrariedad del ministro que quedó vencido y aturdido, con las manos estiradas sin atreverse a retirar la baba de su rostro. Un gorila se apresura a dar un pañuelo al prócer, pero este queda con el pañuelo en la mano sin saber muy bien como proceder. Esos segundos de incertidumbre se tradujeron en infinidad de flashazos, infinidad de fotografías en la que se aprecia al ministro humillado ante semejante gesto. Hay fotos para la eternidad, en este caso la foto es escatológica, pero significativa, es la foto de una revuelta, de una barbaridad, , de una convulsión social. Marcel no fue detenido, quedó impune su gesto y toda una generación encumbró al insigne piquetero.

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