viernes, 8 de febrero de 2013
la garganta arrasada
La garganta arrasada de gritar en los torbellinos de la noche, de intentar hacerse entender entre el estruendo electrónico de una música demasiado alta y endiablada, gritando lo obvio, bebiendo sin sed, fumando sin ganas. Haciendo horas extras tras la barra de un bar, gastando tiempo, energía y dinero, puliendo la salud, envenenando el alma, destrozándolo todo, agitando el espíritu y pidiendo más donde ya no cabe. Los ojos rojos como morcones, la mirada perdida en la luz negra, oculto entre la multitud, gastando todo el tiempo de la noche y llegar vencido y decrepito a un amanecer que atormenta con su luz. Los vampiros buscan la cueva lúgubre donde camuflarse, donde pasar desapercibidos con sus ropas negras y sus pálidos rostros, y toda la luz de este amanecer de harina roja clava una estaca en el corazón de los crápulas que desfilan buscando las sombras y el abrigo de unas gafas negras. Confusos y abatidos se tambalean antes de caer acurrucados en cualquier rincón lo más oscuro posible donde desaparezcan…hasta el ocaso.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario