viernes, 8 de febrero de 2013

marginado en el umbral de los sinsabores

Marginado en el umbral de los sinsabores, arrumbado en este solar de vino tinto, sin mas compaña que el sol que barniza mi piel, sin mas consuelo que los recuerdos de una infancia feliz y dichosa, llena de aire puro y de libertad, encuentro la melancolía por casualidad, y las lágrimas brotan caprichosas conforme los episodios se van evocando en mi memoria. Así embaucado, transpuesto y meditabundo llego a la plenitud sin darme cuenta, pero es cuando abro los ojos a la realidad que me circunda, cuando observo el lodo en el que ahora varamos cuando el sufrimiento detona en mi cerebelo y el castillo de naipes de mi mocedad cae con estrépito ante la barbaridad en que toda esa maravilla se ha venido a convertir con el paso de los años. La madurez marchita, un mundo indómito y salvaje, lleno de injusticias, de avances y retrocesos, gritos y silencios y sobre todas las cosas un avance implacable sobre el tiempo que es la vida. Nos atropella y nos muele, poco a poco, sin denuedo, sin esperarnos, arrasando cuanto encuentra a su paso, mortecino y monótono, nos pone en nuestro sitio y justifica las lagrimas vertidas. Quisiera poder volver a esos tiempos de vino y rosas, a esos recuerdos de la juventud humilde pero fértil, éramos ingenuos, con esas carencias que hoy son ausencias, con esas carencias que hoy tanto anhelamos y permanecen en nuestra memoria como un tesoro. Esos juegos sin juguetes, esa calle que palpitaba vida, el despertar de los instintos, la fragancia de las cosas. Las tiendas familiares, los negocios humildes, el justo jornal. Honrados y humanos, solidarios y tranquilos, ajenos a la cultura del pelotazo, fuera de las leyes de los bancos, de sus triquiñuelas financieras que han dejado todo como un solar. Engañados, maleados, aplastados como cucarachas, injustamente heridos. Somos débiles y estamos tristes. Apelan a la patria y en realidad lo que hacen es apelar a sus privilegios limpiándose el culo con la bandera nacional y los habitantes de esta España que ya no es tal.

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