viernes, 8 de febrero de 2013
te podria parecer el yerno ideal
Te podría parecer un yerno ideal, pero en el fondo es un golfo venido a menos. Trapicheando mentiras caras y vendiendo vanidades, enalteciendo la mugre y facilitando el caos. Es miserable en forma vana y orgullo de los patanes, creció muy guapo, pluscuamperfecto, y además simpático y un hechicero social. Sin saber hacer la o con un canuto llegó donde solo llegan los elegidos. Se disfrazó con un traje muy caro que él no pagó y con una colonia que él no compró y se puso el mundo por montera. Se ennovió con una pija muy rubia y delgada que bebía de su mano y perdió el norte y el sur por sus huesitos. Se puso al día en trivialidades de la jet set, engoló su acento lo suficiente para pasar desapercibido entre sus círculos de amistades y abdujo a sus suegros hasta secarles por dentro. Ya en la boda puso tierra de por medio y después del banquete se tiró a una camarera con la que había estado tonteando toda la tarde noche. Así pues la noche de bodas la pasó ya más caliente que el palo de un churrero. Pero aún así cumplió con creces sus expectativas sexuales. Se le daba bien, follar era lo suyo, lo que mejor se le daba y lo que más rédito le producía. Cualquier cosa que se moviera con faldas, él iba y se la tiraba, o al menos lo intentaba, y casi siempre lo conseguía, las cosas como son. La pija rubia, además de alta y delgada, era tonta como una mata de habas, inocente como un bebé y rica como pocas. Pero le gustaba su adonis morenazo simpático y galán, le gustaba su físico, sus glúteos, su pene. Y a él le gustaba el dinero de su novia, más que a un tonto un lápiz, y a fe que lo usaba, le encantaba gastar, tenía vicio por el consumo, cuando iba de compras era como un yonqui en busca de metadona, puro vicio, las marcas le volvían loco, y cuanto más se veía el logo de la firma en cuestión mejor. Su suegro enseguida lo vio claro, había que hacer un hueco a semejante hechicero en el mundo del esperpento capitalista. En ese mundo donde solo la apariencia valía como argumento para el despegue social. Se trataba de pintar la mona, de presentarse en las reuniones de las juntas de accionistas con el rostro bien pulido y expeliendo olores caros de colonias agrestes, embaucar con la foto, con la primera impresión, abducir con la mirada, con la sonrisa y el gesto. Prestidigitador de la comunicación no verbal enseguida se hizo sitio en las altas esferas de la pornografía neoliberal, nadie se percató del hechizo, el tocomocho era evidente, pero en ese mundo donde las apariencias no es que importen, es que determinan, él ejerció de boss.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario