viernes, 8 de febrero de 2013

estoy embarrado hasta las cejas

Estoy embarrado hasta las cejas, ya no veo la salida al incómodo asunto del embargo. Mantener el asunto oculto cada vez me cuesta más trabajo, me produce zozobra y angustia. Yo creo que se me tiene que notar en la cara, por las noches no duermo, por el día ando como despistado. Para colmo de males, el asunto laboral está a punto de despeñarse, no creo que termine el año en esa empresa, los rumores de despido son cada vez más insistentes, y ya se ve que no vendemos una escoba. Miro a mis hijos y no veo futuro, me da tristeza y amargura pensar en lo que pueda ser de ellos...y de mí. Si al menos mi estado de ánimo fuese otro, no digo más optimista, que no estaría mal, sino no tan pesimista, pero no lo puedo evitar, veo negro, veo nubarrones muy negros, estoy cabizbajo, roto por dentro, con un nudo en la garganta que no me deja en paz. En casa estoy casi todo el tiempo en silencio, casi todo el rato huyendo los cara a cara, evitando los encuentros y procurando situaciones en soledad. La obsesión de mi situación me lleva a perder la cabeza con frecuencia, estoy sensible y aturdido. Mi mujer no dice nada, pero yo se que no me dice nada por no preocuparme, para no sacar un tema espinoso, que por otra parte no tiene solución, al menos a corto plazo. La deuda es la que es, el error ya se cometió en su momento y ya nada lo va a impedir. El trabajo se va al garete. La angustia me acompaña . Tengo ojeras, estoy mal, no consigo concentrarme, no logro sobreponerme a esta situación. Ahora escucho la radio y la verdad dan ganas de suicidarse, quitarse del medio, dejar de estorbar, si no fuese por mis hijos, por mi mujer, sería la mejor salida...o escapar, irse, pero ¿a dónde? Está todo fatal.  Pero la noche llegará, y después amanecerá y será otro nuevo día, y aquí seguiremos, enfangados hasta los tuétanos, sin solución, metidos en esta viscosa niebla sin futuro, arruinados y perdidos. Y siguen metiéndonos miedo, no nos han asustado bastante por lo visto, no está lo suficientemente mal todo, parece ser que todo va a estar peor, no se a donde vamos a llegar.

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